#LaFamiliaImporta

miércoles, 18 de enero de 2017

Eres lo que Ignoras


La mayoría de artefactos traen en sus  cajas un manual de instrucciones.  Este manual permite al usuario darle el debido uso al producto adquirido y al mismo tiempo permite al fabricante, cubrirse sus espaldas en cuanto a posibles demandas. Algunos más osados, se atreverán a utilizarlo, sólo observando algunas de las referencias que le dictan sus conocimientos y lo que perciben sus sentidos a través de las imágenes del folleto en cuestión. Nadie que haya tenido 3° lavadoras, leerá el manual de una 4°, porque sus conocimientos previos le dicen que ya sabe utilizar el producto.

¿Si realizáramos una encuesta para saber cuántos dedican un espacio de su tiempo a leer el manual de instrucciones de un determinado producto, cuántos sinceramente responderían afirmativamente?

Las empresas más grandes y famosas del mundo, se caracterizan por introducir en cada una de sus fabricaciones un manual de instrucciones que eduque al usuario para darle a sus productos un correcto uso. Asimismo, Dios como fabricante-Creador de la humanidad entera, ha dejado un “Manual de Instrucciones” que nos permitirá darle un correcto uso a nuestra vida, a nuestros seres queridos y a todo cuanto nos rodea; entiéndase empleo, hogar, finanzas y bienes materiales.

Al realizar un manual de instrucciones, el fabricante puede establecer algunas políticas a la hora de recibir devoluciones. Por ejemplo, la Apple tiene dentro de sus normativas reemplazar al usuario el producto, siempre y cuando las fallas del mismo sean por fabricación y no por haberle utilizado de forma incorrecta.

En nuestra vida cotidiana, quisiéramos tener el poder de devolver en muchos casos a un esposo infiel, una esposa amargada, un hijo delincuente, una hija desobediente, un padre ausente o maltratador y a una madre histérica. Pero al contrario de la Apple, Dios no nos reemplazará al “producto en devolución”, sino que nos facilitará las verdades de su Palabra para que una vez suframos una transformación interna, podamos ser agentes de transformación en quienes nos rodean. Alguien dijo: “Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo”. Es un acto egoísta pretender que los demás cambien si primeramente no tomamos la decisión de realizar cambios profundos en nuestro interior.

El acceso a la educación se ha incrementado de manera considerada. Hoy el mundo entero cuenta con una gran cantidad de profesionales, pero a pesar de ello, los hogares se fraccionan cada vez más y aunque contamos con mucha gente capacitada en tecnología, finanzas, economía y otras áreas importantes, la familia sufre el deterioro más grande de la historia. Esto, sin lugar a dudas, se debe a que hoy la gente se prepara para ingresar a un mercado de trabajo, pero no se prepara para afrontar la primera empresa de la cual depende todo su éxito: ¡La Familia!

¿De qué sirve a un hombre tener éxito en una empresa, y adquirir la mayor suma de ganancias, si al llegar a casa no puede disfrutarlas con su familia porque no le conocen? Estuvo tanto tiempo trabajando fuera, que olvido que lo más importante era lo que estaba dentro. Ignoro por completo su “Manual de Instrucciones”, olvidó darle el uso adecuado a su vida y a quienes le rodeaban. Hoy nadie se prepara para ser un buen esposo o esposa. Nadie se capacita para ser padre, para conducir su hogar sabiamente, para ser un buen amigo ni un buen hijo. Si lo vemos desde este punto de vista, podremos darnos cuenta que los problemas que nos afectan, muchas veces parten más de nosotros mismos que de aquellos a quienes culpabilizamos.

Los esposos creen poder llevar su matrimonio de manera exitosa copiando modelos de sus padres, pero ignoran que cada persona, cada tiempo y cada espacio es único e irrepetible. Por lo que tal vez lo que funcionó a una pareja de los años 90 no funcione para ti en el año 2017. Por otra parte, los padres también desean utilizar en pleno siglo XXI las mismas herramientas de castigo y recompensa que utilizaron nuestros padres en los 80, pero una vez más se comete el grave error de comparar a generaciones que han evolucionado tanto en carácter como en conducta, y que innegablemente no actúan, no piensan y no se conducen como lo hacíamos nosotros.

Si queremos cambiar al mundo, cambiemos nosotros primero…

La mayoría de nosotros proviene de un hogar con defectos, estos defectos los arrastraremos el resto de nuestras vidas, y lo llevaremos a nuestros empleos, a nuestras relaciones de amistad, noviazgo, matrimonio y todo sitio al que vayamos, si antes no nos permitimos reconocerlos para poder reprogramar nuestra conducta y liberarnos de aptitudes tóxicas. Por ejemplo: el hijo malcriado, al que sus padres acostumbraron a complacerle en todo cada vez que manifestaba un episodio “berrinchudo”, tiene dentro de su patrón de vida, el controlar a quienes le rodean por medio de estos episodios. Es el típico amigo que exige a su grupo de amistades hacer todo lo que él desea. Es el novio que somete a prueba a la chica: “Si me quieres no le hables más a tu amigo”, “si me quieres ten sexo conmigo”. Es el perezoso que no hace bien su trabajo y cuando recibe una amonestación por su irresponsabilidad, se considera poco valorado. Es la esposa que llora desconsoladamente cuando no logra que su esposo haga lo que ella desea. En fin, muchos de nuestros actuales problemas provienen más de nuestros patrones y de nuestras costumbres que de las personas que nos rodean. ¡Si queremos cambiar al mundo, cambiemos nosotros primero!

La vida trae un manual, ¿ya lo leíste?

La vida trae un manual, este manual es ignorado por muchos, precisamente por creer que los conocimientos previos le permitirán manejar a la perfección las distintas situaciones de la vida. Pero es justamente el desconocimiento lo que está provocando este caos social. El actual índice de divorcios, de abusos infantiles, maltrato intrafamiliar, abortos y muertes violentas no es culpa del gobierno de turno, porque cada quien se convierte en aquello que ignora. ¿Cómo saber si soy un buen hijo, cuándo no sé qué es ser un mal hijo? ¿Cómo puedo ser un buen esposo o esposa si ignoro mis funciones dentro del matrimonio? ¿Cómo saber si soy un padre irresponsable, si desconozco las características que lo definen? ¿Cómo puedo ser un buen ciudadano cuando no conozco las leyes por las cuales se rige mi país?



El orden de los factores SÍ altera el PRODUCTO

Aunque en matemática este principio establece que el orden de los factores no altera el producto, la Biblia, “Manual de Vida” que Dios nos dejó, determina que alterar los principios allí establecidos va arrojarnos consecuencias negativas en nuestro entorno, pues ¡cada uno cosechará lo que haya sembrado! (Gálatas 6.7 TLA). Una mujer que no gobierna de forma adecuada su matrimonio y su hogar, desbaratará a su familia (Proverbios 14.1 TLA), cuando asume los roles equivocados y el trabajo ocupa el primer lugar de su atención, cuando ignora las necesidades físicas y emocionales de su marido, cuando deja la responsabilidad de la educación de sus hijos en terceros,  cuando permite que sus padres dirijan su relación, cuando sencillamente rompe los principios bíblicos no obtendrá los resultados deseados.

Un padre que abandona, experimentará el sufrimiento de una hija al que alguien más abandonará. Enfrentará la amargura y el rechazo de un hijo al que un padre sustituto no comprendió, no amó y no respetó. El esposo que reemplaza lo prioritario por lo importante, terminará siendo un extraño ante su núcleo familiar (Proverbios 15.27 TLA). El marido que actúa de manera egoísta, que es machista, que menosprecia las habilidades y talentos de su esposa, al final de sus días solo recibirá el desprecio de aquellos a quienes no valoró.

¿Alguna vez te has preguntado porque tantas personas de la tercera edad son abandonados? algunos de ellos son abandonados por hijos malvados, otros sencillamente no estuvieron presentes en las vidas de sus hijos. El trabajo los abrumó, los afanes de la vida tomaron el lugar de lo que Dios les entregó: su familia! Hoy viven la amarga realidad de ser unos extraños ante sus hijos. Quiero que lea bien estás próximas líneas: No importa cuanta buena voluntad haya tenido usted en sus acciones, no importa si lo que quería era darle lo mejor a sus hijos, no importa el dolor que sufrió trayéndoles al mundo; si usted no sembró PRESENCIA en sus hijos, si usted no jugó con ellos, si no se convirtió en su camarada, si usted no abrazó, si usted no besó, si usted no dio muestras de afecto, no las espere, porque le repito CADA QUIEN RECOGERÁ EXACTAMENTE LO QUE SEMBRÓ. Mañana usted recogerá de sus hijos adultos la misma cantidad de tiempo que usted invirtió en ellos en su infancia. 

Eres lo que ignoras

Cuando ignoramos el propósito para el cual hemos sido diseñados, ignoramos nuestras funciones. Cuando funcionamos mal, dañamos nuestro entorno. Detrás de cada delincuente hay un niño maltratado, ignorado y muchas veces abusado. Detrás de un hombre infiel se esconde un hombre inseguro que pretende probar a otros lo que él no cree de sí mismo. Detrás de una persona que constantemente golpea hay un ser humano que sin duda alguna necesita ser abrazado. Cuántos males evitáramos en nuestra sociedad si cada quien viviese conforme a su misión; cuántos males evitáramos en nuestro planeta si cada uno leyese su manual de funcionamiento y aplicara paso por paso cada instrucción aquí dejada. La Biblia no es un libro pasado de moda, sus antiguos consejos siguen vivos y están allí para que cada ser humano pueda vivir una vida exitosa, su objetivo es enseñar sabiduría y disciplina, ayudar a las personas a comprender la inteligencia de los sabios, enseñarles a vivir una vida disciplinada y exitosa para hacer lo que es correcto, justo e imparcial. Sus dichos darán inteligencia al ingenuo, conocimiento y discernimiento al joven. Harán  que el sabio escuche y se haga aún más sabio y que los que tienen entendimiento reciban dirección. ¡Léela y lo comprobarás!




Por Adilet Fermín
www.twitter.com/@adiorfil
Directora FUNDAJEZREEL

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